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Los riesgos de los juegos de azar

El juego es sano cuando da relajación, pero es una amenaza cuando se depende de él para todo, como superar crisis económicas o emocionales.
El Universal | 12/09/2011 |

El juego tiene más de una cara, en su acepción constructiva estructura la realidad en la mente de un niño, que aprende a manejar la realidad, obtener conceptos, simbolizar situaciones y representar papeles que le servirán en su vida adulta. Pero tiene una cara peligrosa, en el plano del azar.

Todo eso es el juego y más que permite internalizar valores tanto sociales como familiares, nos cuenta el doctor José de Jesús González Núñez, presidente del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social.

Pero, siempre hay un pero

En su opinión, el juego de azar representa un constante reto a la suerte y a situaciones de alto riesgo. “Desde la perspectiva emocional consiste en ganarle a las probabilidades que están en contra. En general, no se puede ganar; por ejemplo, la experiencia se constata en los casinos, donde las posibilidades de ganar son muy reducidas”.

González Núñez dice que hay diferencias, en materia emocional, entre el juego constructivo y la destructiva ludopatía:

Es sano cuando existe control y placer al jugar, el sujeto se divierte y adquiere control sobre la realidad. Es enfermizo cuando lo emplea para salir de su propia frustración o para manejar la realidad que le es adversa.

El juego sano no implica sufrimiento y dolor emocional. En cambio, el patológico sí implica un sufrimiento emocional (angustia); los sujetos se sienten omnipotentes, de inmediato ven con gran desesperación que no pueden controlar el futuro, es un sentimiento de que no son tan poderosos como creían.

Es sano cuando lleva a los individuos a conducirse libremente, mientras que es una enfermedad cuando se pierde la capacidad de obrar libremente. Esto implica que si no se está en la situación de juego, aparecen síntomas que los llevan a que constantemente estén angustiados, algunos trastornos físicos, orgánicos y del estado de ánimo; sufren por no poder jugar.

Cosas de ludópatas

El doctor González Núñez nos explica que cuando el jugador no tiene control sobre sí mismo es un ludópata.

“En el trasfondo emocional estos sujetos viven en un estado de constante frustración, por lo cual requieren de auto castigo, llevándolos constantemente a repetir la conducta masoquista; en otras palabras, perder siempre”, menciona.

Ellos, dice, buscan la descarga de la adrenalina como una forma de obtener placer. Esa descarga es la que es vivida como placentera, a la cual asocian el hecho de ser queridos, respetados o reconocidos.

Para el experto: esta persona, al no ganar se deprime y como es una emoción displacentera busca revertirla al tratar de controlar el futuro, o aumentando la emoción, incrementando la apuesta.

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