EL UNIVERSAL
Es inocente

Miguel Carbonell 09 MAR 2012 | 10:55 Bookmark and Share

La sentencia que se dictará sobre el caso Cassez es una gran oportunidad. Lo es para Cassez de recobrar la libertad, como lo propone el ministro Zaldívar. Pero también para que pensemos en el sistema judicial que México necesita.

El proyecto de Zaldívar detalla con la precisión de un cirujano todas las irregularidades. La fabricación de un escenario para los medios, la dilación en la puesta a disposición de Cassez ante el MP y la falta de respeto a la asistencia consular.

Habrá quien crea que son meras formalidades y que en realidad los jueces deben emitir fallos sólo considerando la culpabilidad o inocencia de una persona. Ojalá la vida (y los juicios) fuera tan fácil. Zaldívar destaca algo que todos debemos reflexionar: la falta de respeto a esas “formalidades” impide llegar a la verdad.

En el proceso los testigos se desdijeron varias veces. La primera declaración de Cassez fue tomada sin asistencia consular (violatorio de un tratado internacional) y la policía la mantuvo detenida para que los reporteros pudiera llegar y entrar al aire en el momento adecuado.

Hoy, a la vista de las pruebas, cualquier persona bienintencionada podría tener al menos duda razonable sobre la culpabilidad de Cassez. Ese simple hecho la hace inocente, ya que la responsabilidad penal debe acreditarse más allá de toda duda razonable.

En lo personal, tengo claro que Cassez no debería estar en la cárcel. Es un caso manifiestamente injusto, una calamidad que no debe permitirse bajo ninguna circunstancia, pero que sucede con frecuencia en México.

Lo que la Corte debe decidir le va a cambiar la vida a Cassez, pero también a muchos mexicanos que están siendo sujetos a procesos penales sin base probatoria.

El caso es un botón de muestra de la forma ilegal, arbitraria y estúpida con que se ha intentado combatir la delincuencia (con resultados tan cuestionables a la vista).

Hoy es una mujer francesa, pero mañana podría ser cualquiera. Ese es el contexto real en el que el proyecto de Zaldívar, consolidado ya como el mejor y más valiente ministro de la Corte, nos invita a nunca olvidar la diferencia entre justicia y venganza. De eso se trata el caso Cassez; ni más ni menos.