EL UNIVERSAL
Enrique Peña en la Ibero

Manuel Camacho Solís 14 MAY 2012 | 10:32 Bookmark and Share

¿Qué originó la protesta de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana contra el candidato del PRI Enrique Peña Nieto? He escuchado dos explicaciones. La primera, la de quienes descalifican a los jóvenes que protestaron, con los argumentos de los años 60, de que quien organizó la protesta fue “gente de afuera”, “turbas fascistas”, “provocadores profesionales”, etc. La segunda proviene de académicos independientes que estuvieron ahí presentes, quienes sostienen que, en efecto, había malestar contra el candidato por no coincidir con él y porque anteriormente les había cancelado la visita, por lo que algunos jóvenes pensaban cuestionarlo en el auditorio y se habían organizado para mostrar su inconformidad, pero que esa protesta limitada se hizo más grande por la manera como el candidato entró, respondió y reaccionó.

Quienes ahí estuvieron y conocen la universidad, coinciden en que, en un ambiente ya no propicio, molestó a los estudiantes que un grupo organizado afín al candidato hubiera ocupado (tomado) desde temprano buena parte de los asientos del auditorio. Lo sintieron como una intromisión. Cuando vinieron las preguntas, muchos no encontraron respuestas directas, sino las posiciones retóricas conocidas, por lo cual se siguió extendiendo la impresión de que no se les tomaba realmente en cuenta. Se coincide en que la respuesta que dio sobre Atenco terminó por inflamar los ánimos. Ésta puede ser políticamente correcta dentro del PRI, pero no iba ser bien recibida por los jóvenes y menos aun por quienes han estado en contacto con la doctrina de los derechos humanos y con organizaciones no gubernamentales que los defienden. La inconformidad siguió creciendo cuando el candidato salió por la puerta de atrás del auditorio. Como ha ocurrido en otras partes del mundo, los jóvenes hicieron uso extensivo de la tecnología para intercomunicarse y difundir lo sucedido.

Si los preparativos para su entrada y su forma de responder hicieron crecer la protesta, en la Ibero había un ambiente propicio. En esa universidad hay muchos jóvenes bien informados, conscientes e inquisitivos. Ahí existe un consenso extendido contra el autoritarismo, en favor de la libertad de expresión, el respeto a los derechos humanos; contra la corrupción y los privilegios.

Quienes protestaron no fueron jóvenes de los barrios más pobres. La protesta no fue por asuntos menores. Por el contrario, se trata de jóvenes estudiosos, informados, politizados, provenientes de familias con recursos.

Más allá de las causas inmediatas, todo indica que las clases medias se están moviendo y que el prototipo que representa Peña Nieto no convence a los votantes mejor informados. Sigue existiendo un voto antiPRI y como antes éste se activa por la participación de los líderes de opinión del círculo rojo y de los ciudadanos más conscientes.

Aunque algunos noticieros de la televisión hayan presentado la protesta como apagada (sin sonido) y los responsables de la campaña hayan respondido con oportunidad, la prensa en su mayoría cuide al candidato y esté en marcha una explicación políticamente conveniente, Enrique Peña sabe lo que ocurrió. El hecho fue suficientemente fuerte como para que haga reflexionar al propio candidato del PRI o incluso para que le deje una huella en su psique política.

Por lo pronto, los jóvenes y los nuevos votantes se han empezado a hacer sentir. El efecto electoral que este hecho tendrá ha sido encapsulado por el control de medios. Aun así, en lo inmediato, son previsibles dos reacciones: que EPN regrese a su táctica de no debatir ni exponerse ante auditorios y medios de comunicación que no estén controlados, con lo cual se seguirá aislando del círculo rojo y del voto de los independientes; y el inicio de la cristalización del voto antiPRI entre una parte de los votantes independientes. En lo mediato, esta protesta previsiblemente se volverá un referente de otras, sobre todo después de la elección.