Las fuerzas de seguridad y hombres armados que responden al gobierno de Siria mataron al menos a 86 personas, incluyendo 20 niños, en la central provincia de Hama, dijeron el miércoles activistas.
Algunos de los fallecidos en la localidad de Mazraat al-Qabeer fueron apuñalados hasta la muerte, sostuvieron los activistas, y al menos 12 cuerpos fueron quemados.
La matanza se dio menos de dos semanas después de una masacre en la localidad siria de Al-Houla, en la que murieron 108 personas. En ese hecho, casi la mitad de los fallecidos eran niños.
Los grupos opositores Comités de Coordinación Local y Comisión General de la Revolución dijeron que la mayoría de las víctimas fueron asesinadas con armas de fuego y armas blancas, mientras que un gran número de casas fueron quemadas.
La Comisión señaló que las fuerzas gubernamentales llevaron a cabo ejecuciones sumarias, ya que gran parte de los cuerpos presentan disparos a corta distancia. La provincia de Hama, uno de los principales feudos opositores, ha sido en esta jornada blanco de bombardeos y aviones militares sobrevuelan algunas de sus localidades, de acuerdo a las informaciones de los activistas opositores.
Esta nueva masacre, que no puede ser verificada de forma independiente debido a las restricciones impuestas por el régimen a la prensa, se produce menos de dos semanas después de que más de un centenar de personas fallecieran en la zona de Al-Houla, en la provincia central de Homs. La violencia se ha recrudecido en Siria desde esa masacre, perpetrada el pasado 25 de mayo, que ha llevado a los rebeldes en el interior del país a romper su compromiso con el alto el fuego, que entró en vigor el 12 de abril pero ha sido violado a diario.
Tras lo sucedido en Al-Houla ha aumentado la presión internacional, y las principales potencias occidentales decidieron expulsar a los embajadores sirios de sus países.
Estados Unidos advirtió ayer a Siria que la comunidad internacional recurriría al Capítulo VII de la ONU, una medida que podría autorizar el uso de la fuerza, y urgió “máxima presión financiera” al régimen de Bashar al-Assad.
“Esperamos que todos los países responsables se nos unirán pronto en tomar las acciones económicas apropiadas contra el régimen sirio, incluyendo, si fuera necesario, el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas”, señaló el secretario del Tesoro, Timothy Geithner.
La advertencia estadounidense se une al llamado que la Liga Árabe hizo el pasado fin de semana al Consejo de Seguridad para la “inmediata” implementación de ese capítulo.
Por su parte, la secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, pidió ayer en Azerbaiyán a China y Rusia emplear su influencia sobre Siria para detener el derramamiento de sangre en el país, donde sigue la violencia a pesar del cese al fuego y la presencia de observadores.
El conflicto que comenzó en Siria entre la oposición y el régimen en marzo de 2011 ha causado, según la ONU, más de 10 mil muertos, 230 mil los desplazados internos y 60 mil refugiados en países limítrofes.
Entretanto, el presidente sirio designó ayer a Riyad Hijab como primer ministro y le encargó la formación de un nuevo gobierno, informó la agencia de noticias SANA.