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Mobiliario Ecológico

Francisco Velázquez Plano Informativo | 10/03/2010 |

El 5 agosto de 2004 un grupo de activistas ambientales expresaron al en ese entonces presidente de México Vicente Fox Q., la preocupación ante el anuncio realizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) de iniciar una quema sistemática de más de 50 millones de llantas en los hornos de cemento en la frontera norte del país.

En la carta emitida al ex titular del Poder Ejecutivo Federal, los activistas señalan su inconformidad ante esta decisión argumentando que hacerlo presenta riesgos extremadamente peligrosos para el ambiente y la salud pública por las emisiones de distintas sustancias tóxicas, entre ellas las dioxinas y furanos, sustancias químicas tóxicas producidas involuntariamente en los procesos de combustión que involucran el cloro y que fueron definidos en el Convenio de Estocolmo en 2001 como Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs) por su duración prolongada en el ambiente sin degradarse.

En el documento se señala que los hornos de cemento que queman llantas producen mayores emisiones de dioxinas, mercurio, hidrocarburos poliaromáticos (HPA) y metales pesados como plomo, zinc, níquel y vanadio, que las plantas de cemento que usan carbón o gas como combustible.

La medida emanada del gobierno federal de ejecutar una quema de neumáticos en 2004 afectó a las poblaciones de Ensenada, Baja California; Hermosillo, Sonora; Tecomán, Colima, además de los municipios colindantes que también se pueden ver afectados por los tóxicos que son transportados por el viento.

Además de solicitar al gobierno federal la detención de la quema de llantas usadas en hornos de cemento en la región fronteriza, el grupo ambientalista demandaba anular el convenio establecido entre la SEMARNAT y la Cámara Nacional del Cemento en 1996 (ratificado en 2001) para quemar llantas y residuos peligrosos en hornos cementeros y la de adoptar medidas de Extensión de la Responsabilidad del Productor (ERP) para hacer a los fabricantes de llantas responsables por sus productos durante todo su ciclo de vida.

Sin embargo, la información que al respecto dio la SEMARNAT fue que solamente se incineraron 10 millones de llantas y aseguró que las emisiones generadas en los hornos cementeros están reguladas por la norma oficial mexicana NOM-040-SEMARNAT-2002. Asimismo, la dependencia federal indicó que la emisión de dioxinas y furanos producto de la quema de llantas estaba dentro de los niveles requeridos por la Agencia Estadounidense de Protección Ambiental.

Al ejecutar esta medida, México violó el Convenio de Estocolmo signado el 23 de mayo de 2001 en la capital de Suecia en el que se asumía la responsabilidad de reducir y eliminar los 12 contaminantes nombrados por el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) como “la docena sucia” los cuales incluyen ocho plaguicidas, dos compuestos químicos industriales y dos subproductos de producción no intencionada: dioxinas y furanos, que son liberados con la quema de llantas.

Al respecto, la asociación ambientalista Greenpeace de México anticipaba en un comunicado de prensa el 5 de agosto de 2004 que el programa federal de la quema de llantas en hornos cementeros incrementaría la generación de dioxinas, que son contaminantes muy persistentes, tóxicos, que se acumulan en el tejido graso del cuerpo humano, incluida la leche materna, y que viajan grandes distancias, por lo que también contaminan y causan daños lejos de su fuente de origen.

Además, en la carta enviada a la presidencia de la República, los grupos ambientalistas señalan que se han encontrado que los contaminantes desprendidos de la quema de llantas causan cáncer, malformaciones congénitas, diabetes; producen efectos adversos en los sistemas hormonal, inmunológico y nervioso central y generan problemas en los pulmones entre otros desórdenes en la salud.

A su vez, el problema de la quema de neumáticos en México tiene relación directa con los sitios que almacenan millones de llantas de desecho y que se encuentran abandonadas principalmente en la frontera con EE. UU, pues según revela un informe elaborado en 2004 por la Asociación Nacional de Distribuidores de Llantas (ANDELLAC), anualmente se desechan 25 millones de llantas viejas en el país, de las cuales, nueve de cada 10 son enviadas a tiraderos a cielo abierto o depósitos clandestinos.

En ese sentido, el 20 de agosto del 2003 la Comisión Permanente del Senado de la República emitió un exhorto a los titulares de la SEMARNAT y de la Secretaría de Economía con el objetivo de iniciar acciones que suprimieran la entrada de neumáticos usados a México.

En el exhorto se señala que “la exportación de llantas usadas es una forma en que otros países trasladan hacia México un problema ambiental y de salud humana, baste señalar que el país vecino genera 280 millones de llantas usadas al año y al enviar muchos millones de estas llanta a territorio mexicano soluciona parcialmente su problema ambiental”.

No obstante, la quema de llantas es una práctica contaminante que también se puede generar a menor escala en los tiraderos clandestinos de basura o en las ladrilleras existentes en algunas ciudades.

Ante este punto, en el documento dirigido al ex presidente Vicente Fox se señala que hay una amplia variedad de opciones para el reciclaje de llantas desechadas entre las que destacan el renovado (reencauchamiento) de llantas, su uso para pisos y alfombras de gimnasio, asfalto y auto partes entre otras.

Un ejemplo concreto de ejecutar el reciclaje de llantas sucede en la ciudad de San Luis Potosí con el proyecto de diseño Ditre quienes producen mobiliario ecológico elaborado con llantas recicladas.

El concepto fue diseñado en 2007 por Aidé Alvarado, Laura Jiménez y Fernanda Márquez como una forma de desarrollar su proyecto de tesis en la licenciatura de Diseño Industrial enfocándose en el tema ambiental y promoviendo el manejo de la política de las “3 Rs”, reducir-reutilizar-reciclar.

Bajo esta concepción analizaron los distintos problemas ambientales y observaron el problema que represent
a la acumulación de llantas en los tiraderos y su efecto luego de ser quemadas, por lo que determinaron ejecutar un proyecto de Mobiliario Ecológico que propone utilizar a las llantas recicladas como materia prima en la elaboración de muebles como taburetes y asientos.

El proyecto académico desarrollado se extendió y dio pie a la integración de un negocio que se ha ido transformando en una micro empresa que elabora y vende muebles ecológicos a partir de las llantas recicladas.

La base del mueble elaborado por este grupo de diseñadoras industriales es un neumático reciclado que esté en buenas condiciones el cual es cubierto de tela o tapiz con estampados diversos, mientras que el soporte es fabricado con MDF, que es un material recuperado de la fibra de madera. Una vez colocados los cuatro soportes, la llanta es protegida con cinta elástica y encima se coloca una esponja que es cubierta por la tela.

Para la elaboración de este tipo de muebles se requiere la recolección de neumáticos que no sean servibles para el fin que se hicieron pero que estén en buenas condiciones para que puedan ser reciclados y reutilizados para otro fin, los cuales son obtenidos mediante la donación que hacen algunos negocios relacionados con la producción, y venta y/o reparación de neumáticos de la ciudad o por particulares.

Las productoras de estos muebles relataron que una vez elaborado el proyecto presentaron el producto de su tesis en la Expo Mueble de Guadalajara de 2008, donde el mobiliario ecológico tuvo una respuesta favorable en algunas mueblerías de ese estado y del Distrito Federal, quienes solicitaron algunos pedidos de muebles.

Ditre se autodefine como una empresa social y responsable con la naturaleza porque a pequeña escala está evitando un daño al ambiente de lo que pudiera causar el destino de una llanta aparentemente inservible que termina almacenada en tiraderos clandestinos.

Los taburetes y sillones ofrecidos por este negocio representan una opción para utilizar productos que tengan un impacto menor al ambiente pues son fabricados con un material reusable que normalmente se desecha o quema generando elevados índices de contaminación.

La factibilidad de adquirir algún tipo de estos muebles es alta pues el precio en el que se vende es similar al de otros muebles de la misma línea y que son elaborados de madera o algún otro material. Su precio oscila entre los 500 pesos, lo que muestra que su precio no disminuiría por el hecho de ser elaborado con un material reutilizable, pues su proceso requiere de un tiempo considerable  de mano de obra.

Actualmente, Ditre ofrece 5 tipos de taburetes y sillones denominados Feltrio, Feest, Dies, que son fabricados con una llanta en su base; Laine con una base de dos llantas y el Monroe que también es de dos llantas pero con rueditas debajo de los soportes del sillón.

Así es que si usted ha cambiado los neumáticos de su automóvil cuenta con la opción de donar sus llantas que estén en buen estado y que no presenten algún daño en su estructura a este proyecto o si desea obtener mayor información sobre la producción de este mobiliario ecológico puede escribir un correo electrónico a la dirección: ditrediseno@gmail.com.

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