El nuevo "Ángel Rubio" de Alemania
Alexander Merkel, 19 años y con un futuro grandioso.
fifa.com 30 Marzo 2011

MUNICH, Alemania.-- Bernd Schuster tenía 20 años cuando fue traspasado del Colonia al FC Barcelona. Acto seguido, el centrocampista alemán pasó 13 fructíferas temporadas en la primera división española, luciendo la camiseta del Barça, el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Tres décadas más tarde, Schuster ha cumplido 51 años y se ha hecho entrenador mientras otro joven teutón se prepara en Italia para convertirse en el próximo Ángel Rubio del firmamento futbolístico.

Estamos hablando de Alexander Merkel, cuya melena rubia y brillante estilo de juego recuerdan sobremanera a los de Don Bernardo. "Aún no he ganado nada, pero lo que está sucediendo en las últimas semanas es una maravilla. Cada partido es un acontecimiento, y espero tener la oportunidad de disputar aún muchos más encuentros con el AC Milan. En estos momentos estoy contentísimo", exclama el muchacho de 19 años en una entrevista en exclusiva con FIFA.com en alusión a su debut profesional en diciembre del año pasado.

Del pueblo a la metrópoli de la moda
A pesar de su tierna edad, el internacional juvenil ya ha vivido unas cuantas experiencias. A los seis años se mudó con sus padres y hermanas desde Perwomaiskij, su lugar de nacimiento en Kazajstán, a
Alemania, donde pasó su infancia en Waldernbach, un idílico municipio de 2.000 almas situado en la región de Westerwald.

Del JSG Westerwald, club en el que Merkel aprendió a jugar al fútbol, el artista adolescente se marchó al Stuttgart en 2003. En la cantera de la entidad suaba, el volante ofensivo se erigió en juvenil internacional, y en 2007 debutó en la selección sub-15 de Alemania. Así fue como despertó enseguida el interés de numerosos clubes punteros de Europa, entre ellos los Rossoneri, que al final fueron quienes acabaron fichando al promesa.

En la metrópoli de la moda, el actual líder de la Serie A italiana inscribió al joven talento en el internado del club, donde comparte los esmerados cuidados de los responsables junto con otros 15 camaradas. Con todo, el traslado a Lombardía ha supuesto un gran desafío para el ambicioso Merkel.

Tras las huellas de Karl-Heinz Schnellinger
"La mudanza a Milán me resultó difícil, porque no podía hablar el idioma y no sabía mucho sobre Italia. Pero mi sueño era venir aquí, de modo que tuve que dar ese paso. Ahora estoy feliz y me siento honrado de ser jugador del AC Milan", nos cuenta en referencia a sus pinitos en su nueva casa el futbolista alemán más rubio que ha emigrado a Italia desde los tiempos de Karl-Heinz Schnellinger, que en los años sesenta y setenta conquistó todos los títulos nacionales e internacionales de relieve con los Rossoneri.

Hay una máxima aplicable a cuantos jugadores germanos han intentado prosperar en la máxima categoría italiana: quien algo quiere, algo le cuesta. Merkel tiene un talento innato, pero para poder explotarlo al máximo y llegar hasta donde ha llegado tuvo que aparcar sus otras inquietudes y trabajar muy duro.

"Hoy en día es necesario hacer sacrificios para subir hasta la cima. Hay que dejar a un lado muchas facetas personales, porque las fases de entrenamiento y de descanso son muy importantes. Solo así puede uno madurar y llegar a ser un futbolista puntero", juzga el dorsal número 52 del AC Milan, club con el que ha firmado contrato hasta junio de 2013.

Modelos y amigos
El rubio de apellido ilustre —por coincidir con el de la canciller alemana Angela Merkel— exhibe un alto grado de madurez, que le ayuda en su convivencia diaria con figuras como
Zlatan Ibrahimovic, Robinho y compañía. "Es un sueño jugar con estas estrellas. Nunca me lo hubiera imaginado. Aún me queda mucho que aprender de ellos", indica con reverencia este admirador declarado de Ronaldinho y Zinedine Zidane.

A veces da la sensación de que este buen amigo de Kevin-Prince Boateng, internacional ghanés y colega suyo en el AC Milan, parece olvidar que está en el centro de la acción en lugar de en los márgenes. Pero cuando le mencionamos su primer gol en partido oficial, que acertó el 20 de enero de este año en un encuentro de octavos de final de la Copa de Italia contra el Bari, sus ojos azules empiezan a chisporrotear.

"Fue maravilloso y una gratísima sorpresa. Dediqué el gol a mi familia, y di las gracias a mis compañeros y a todo el cuerpo técnico, que vinieron a celebrarlo conmigo", relata el atacante de 1,70 metros de estatura, que pasa sus días libres con sus seres queridos en Alemania o en su residencia milanesa a los mandos de la Playstation.

Grandes metas con la selección alemana
Y ya puede aprovechar a jugar ahora con la videoconsola, porque dentro de poco no va a tener tiempo: cuanto más alto quiera subir, más horas tendrá que dedicar a entrenarse con el Milan y con la selección nacional correspondiente. En cualquier caso, el nuevo Ángel Rubio no se corta un pelo en esto de apuntar alto: "Me gustaría proclamarme campeón de Europa y del mundo. Y naturalmente me gustaría alcanzar esos objetivos con la selección alemana. Pero primero están mis compromisos con el AC Milan", aclaró Merkel a FIFA.com, como para tranquilizar a los responsables de la Asociación Alemana de Fútbol, que cortejan sus servicios a sabiendas de que está legitimado para jugar asimismo con las selecciones de Rusia y de Kazajstán.

Este sábado por la tarde, el novato vivirá por primera vez en primera persona el derby contra el Inter de Milán, que podría ser determinante en la lucha por el Scudetto, puesto que los Rossoneri cuentan actualmente con solo dos puntos de ventaja sobre su rival urbano y allanarían el camino hasta el trono en caso de imponerse. De adjudicárselo, sería el primer título en el palmarés de Alexander Merkel.